Esta mañana he salido del primer turno de trabajo y he desayunado con mis compañeros en el comedor de la empresa. Al entrar, he visto en la portada de "El Periodico" un anuncio que ha captado mi atención. En él se mencionaba que "Los obispos vascos consuman en una misa su desafío a Rouco Varela". Pero..¿como es posible? Y yo que pensaba que Rouco Varela era el nuevo mesías..ahora ya no se a quien encomendar mi alma, fijese usted.
Leyendo mas atentamente la noticia, descubro que no se reconocio como mártires a 12 sacerdotes, un misionero claretiano y un carmelita descalzo que fueron fusilados entre julio de 1936 y junio de 1937 por quienes vencieron en la guerra civil. ¡Que atrocidad! A cada palabra que leía, Rouco Varela perdía su aura mística de iluminado.
No digo que no merezcan tal nombramiento estos distinguidos señores, ni, en ningún caso, me gustaría manchar su memoria ni su nombre. Pero estaría feo hacer distintas menciones de honor a los caídos en la guerra civil.
Mi bisabuelo fue republicano activo y fue también fusilado por tropas franquistas sin que mediara juicio alguno; simplemente fue arrancado de su casa mientras comía, en presencia de su mujer y su hija (mi abuela), y conducido a una zona boscosa de Sant Feliu de Llobregat (su lugar de residencia). Allí mismo fue ejecutado.
Y como mi bisabuelo tantísimos casos que quedaron en un incomodo suspenso.
¿Realmente supone desafio alguno esta misa, esta homilía que parece haber desafiado a Rouco Varela? Iré a preguntar a las familias de victimas y desaparecidos de la guerra civil. Y después preguntare a todos los damnificados por la ejecución de la fe por parte de los hombres de Dios en la faz de la tierra.
Quizá entonces tengamos (ellos y nosotros) mas criterio para determinar que es un martir y que no.
Por el momento me iré a vivir al pueblo de las Piruletas, a la calle de las Golosinas. La felicidad me embarga^^